A vuelta con el caos aéreo de Diciembre

torre de control

Vergüenza, indignación, impotencia… se me ocurren muchos calificativos para exprear lo que sentí el pasado sábado de nuevo por culpa de un grupo de controladores aéreos, esos “señoritos” de la sociedad que creen vivir a otro nivel del resto de los españoles.

No hace ni cuatro meses que ya escribí en el momento de aquella huelga que también hicieron en el mes de agosto y que dejó en tierra a tantos turistas. Este fin de semana, ciento veinte días después, vuelven a poner al país a sus pies, dejando sin vacaciones a miles de españoles en el puente más importante del año. Y lo peor es que aún nos quieren hacer ver que ellos son las víctimas; que los han “empujado” a esta huelga salvaje; que sus condiciones son poco menos que “infrahumanas”; que no es justo que no les dejen poner como horas de trabajo las correspondientes a las bajas laborales o a los permisos…

Suena a chiste, la verdad.

¿Qué la culpa es de Aena y del Gobierno por aprobar ese Decreto en el que se regulan las horas? quizás si no hubieran querido aprovecharse de un vacío legal e incluir como horas de trabajo, horas que realmente no trabajaron no hubiera sido necesario aprobar dicho decreto. Todos los funcionarios cuentan como horas laborales las de sindicación, las bajas, los permisos… es cierto, pero el problema es cuando se hace un uso inadecuado de ese detalle y se abusa de bajas y permisos por horas.

¿qué los han empujado a una huelga salvaje? quizás deberían aprender el concepto de legalidad que hay tras una huelga salvaje. Si no están de acuerdo con ese decreto, pues nada, a la huelga, pero por la vía legal: es decir, solicitándola por su curso legal, y cumpliendo con unos servicios mínimos.

¿qué aún estiman que sus condiciones de trabajo no son buenas? sí, es cierto que su trabajo conlleva una gran responsabilidad y generará estrés, pero que no olviden que cobran tres y cuatro veces más que los controladores de Alemania o Inglaterra por citar dos países señeros. Y sobre todo, que su nivel de vida está a años luz de aquellos a quienes realmente han perjudicado: el ciudadano de a pie.

¿que son las víctimas y aún aparece llorando en televisión (como la buena señora aquella que se quejaba de que la Guardia Civil la hubiera obligado a trabajr? eso directamente es que produce verguenza ajena oirlo. Y lo de llorar, pues sinceramente, poco me fiaría yo de una controladora que no es capaz de controlar los nervios en una situación así. No quiero ni pensar cómo se pondría en el caso de algún problema aéreo.

Y recordar, como bien dijo otra señora en televisión, que en cualquier empresa, por una actitud así, de abandono del puesto de trabajo, a cualquiera lo echarían a la calle.

Han vuelto a jugar con nuestras ilusiones, con nuestras vacaciones, con los sueños de muchos que viajaban, y con el dinero de todos los que (seguramente muchos de ellos con la crisis que hay) probablemente hayan estado meses ahorrando para permitirse escaparse unos días de viaje.

Ahora quién les devuelve el dinero ¿el Estado? NO, cuando menos deberían ser los propios controladores los que pagaran de su bolsillo todo el daño ocasionado, no sólo económico, sino el moral y sobre todo el de imagen de un país, España, que vive precisamente del turismo.

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Category: Notas de Viajes


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