La Casa de Julieta, eterna morada del amor

Casa de Julieta en Verona

Verona es y siempre será la ciudad de los enamorados, aquélla donde el amor puro se torna en tragedia griega, donde sus esperanzas y desesperanzas, sus encuentros y desencuentros, y sus alegrías y tristezas esconden al sentimiento humano más bello en el laberinto de las pasiones volviéndolo auténtico. Es aquí, en Verona, de la mano de sus personajes más ilustres, donde el amor se torna en Amor, con mayúsculas, fruto de una bella historia.

“¡Silencio! ¿Qué resplandor se abre paso a través de aquella ventana? ¡Es el Oriente, y Julieta, el sol! ¡Surge, esplendente sol, y mata a la envidiosa luna, lánguida y pálida de sentimiento porque tú, su doncella, la has aventajado en hermosura!”

Bajo el balcón de Julieta, en una plaza repleta de turistas, es posible imaginar aquel mágico encuentro, aquel instante en que el tiempo se detuvo para siempre, inmortalizado, plasmado a fuego en la ágil pluma de Shakespeare para dotar a esta ciudad italiana de su alma eterna. Hoy, aquí, bajo el balcón, cientos y cientos y cientos de jovenes parejas, de acaramelados adolescentes o de cariñosos ancianos se cruzan la mirada para decirse, sin palabras, un “te quiero” salido del corazón. Poco importa si la casa es real o no. Poco importa si los Montesco y los Capuletos existieron o no. El Amor está escrito de las más diferentes formas por todas las paredes de entrada al patio delantero. Sin un solo rincón libre. Sin un solo trozo de muro en el que se hayan grabado a bolígrafo, a lápiz o rotulador los más bellos mensajes. Todos acuden a aquel lugar para dejar libre su corazón.

Efectivamente, esta casa no es real. No es la de Julieta. No es la que Shakespeare representó en su obra. No es sino una bonita casa de estilo veneciano que en 1930 se decidió convertir en la casa de la más bella y famosa Amante y que hoy se ha convertido en un punto más de la ruta que nos llevará por los lugares relacionados con aquella historia shakesperiana. La casa de Julieta, la de Romeo e incluso el convento capuchino donde hay un sarcófago de mármol que dice contener los restos de la desafortunada Capuleto. Es más, en la Casa de Julieta hay una estatua dorada de ella, en el patio, bajo el balcón, y la casa, “su” casa, es un museo repleto de recuerdos relacionados con la inmortal obra.

Tampoco podremos nunca saber si la historia es verídica o no, pues no consta que Shakespeare llegara a estar nunca en Verona aunque su historia sí se desarrollara aquí. Es más, hay quien afirma que el escritor inglés se apropió de una vieja leyenda local, de una antigua historia contada por un fraile doscientos años antes.

“Más ¿qué veo?, una copa tiene en las manos. Con veneno ha apresurado su muerte. ¡Cruel! no me dejó ni una gota por beber. Pero besaré tus labios que quizá contienen algún resabio del veneno. ¡Él me matará y me salvará! (besando a Romeo). Tus labios están calientes todavía…” (escena final de “Romeo y Julieta”)

Sí, yo también dejé mi mensaje escrito en aquel muro. A fin de cuentas el Amor también te hace creer en historias mágicas…

Imprimir


Tags: , ,

Category: Italia


Deja tu comentario