Un día en París

Jardin des Plantes

Llegamos a París Austerlitz en el Elipsos TrenHotel con un ligero retraso de 20 minutos, a las 8,40 h. de la mañana aproximadamente. Por delante tuvimos un día completo en París, donde pasaríamos la noche, para luego, a la mañana siguiente embarcar ahora en el tren Eurostar camino a Londres.

El hotel en París que elegimos fue el Hotel Magenta, situado en el Boulevard Magenta, en las cercanías de la Gare du Nord, la estación desde la cual sale el Eurostar.

Había un largo paseo por delante desde la estación de Austerlitz, al sur de París, en el barrio de Quartier Latine. Dado que hasta las 3 de la tarde no tendríamos la habitación decidimos ir callejeando hasta el hotel y eludir el viaje en metro. De ese modo conoceríamos un poco mejor París.

La estación de Austerlitz está pegada al Sena. Saliendo de ella, nuestro primer pensamiento fue ir recorriendo la ribera del Sena hasta encontrarnos con la Ile de la Cité y la emblemática Catedral de Notre Dame. Vaya por delante el que ya conocíamos París, y que por lo tanto, dado el breve tiempo, no visitaríamos esta vez ni el Louvre ni la Torre Eiffel.

Nuestra primera parada fue en el Jardin des Plantes, al lado mismo de la estación. Sorprendido me quedé de la belleza floral de este gran parque.  Flores de todos los colores, tipos y lugares adornaban un parque perfectamente cuidado y organizado. Se me hizo difícil elegir qué fotos realizar allí porque cualquier planta parecía pedirte ser inmortalizada.

Fue un paseo de una media hora por el parque hasta que finalmente decidimos seguir nuestro camino por la ribera del Sena, un agradable paseo que nos llevó hasta el puente de la Tournelle, justo a la espalda de Notre Dame. Ese puente cruza el Sena desde una ribera hasta la Ile de la Cité y de ahí a la otra ribera. Lo característico de este puente son los muchísimos candados que permanecen allí enlazados y colocados por los amantes que de ese modo ofrece su corazón encadenado en muestra de amor por su pareja.

Notre Dame desde la Tournelle

Notre Dame es, sencillamente, espectacular. Su inmejorable arte gótico, sus gárgolas, sus pináculos, sus vidrieras, sus arbotantes, su magnífico labrado de las fachadas y su pórtico la convierten, para mi gusto, en una de las catedrales más bellas de Europa.

Desde Notre Dame, donde gastamos otro buen ratito para verla bien y echar unas fotos, nos dirigimos al barrio de Marais pasando por la plaza del Ayuntamiento (el Hotel du Ville, como le dicen los franceses).  Me resultó curioso ver que Marais es un barrio de muchos restaurantes asiáticos, tanto japoneses como tailandeses. Calles estrechas que se entremezclan con grandes calles y bulevares. Uno de éstos, el boulevard de Sebastopol, nos sacó hasta el Boulevard de Magenta.

Allí, junto al hotel, se encuentran a escasa distancia, tanto la Gare de L’Este como la Gare du Nord.

Sin deteneros, a buen paso, ir de Austerlitz a la Gare du Nord, andando, puede llevar alrededor de una hora.

En las cercanías de la Gare du Nord, nos esperaba la Sacre Coeur, la Basílica del Sagrado Corazón, lugar que nos dejamos ya para por la tarde, junto con su bohemio barrio de Montmartre, y que os contaré en mi siguiente post…

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Category: Francia


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